Cada tirolesa está conectada por caminatas cortas en terreno irregular, incluyendo grava y algunas pendientes. Aunque es manejable para la mayoría, puede ser un desafío para los visitantes que no están acostumbrados a caminar en condiciones al aire libre o en senderos.
¡Sí! Cada estación de tirolesa lleva el nombre de un concepto culturalmente significativo, y los guías comparten historias sobre la historia del valle, las tradiciones hawaianas y las plantas nativas—convirtiendo la experiencia en algo más que un simple paseo emocionante.
Si le tienes miedo a las alturas, lo mejor es hablar con el personal de antemano. Aunque el recorrido es seguro y guiado, las tirolesas varían de 200 pies a un cuarto de milla de largo y se elevan muy por encima del suelo del valle. Los guías están capacitados para apoyar a los visitantes nerviosos, pero aquellos con acrofobia severa pueden encontrar el tour abrumador.
Sí, se permiten lentes y gafas de sol, pero se recomienda encarecidamente usar una correa segura para evitar que se caigan. Los guías te aconsejarán cómo usarlos de forma segura con tu casco.